11
Dic

Escenarios políticos de la nueva Asamblea Nacional
para el año 2016

Resulta de carácter obligatorio hacer un estudio profundo de la correlación de fuerzas que sostendrá la nueva Asamblea Nacional en los próximos 5 años y como ésta, si se organiza, puede o no comprometer la hegemonía política de la Revolución Bolivariana en el ámbito nacional e internacional bajo el retroceso de algunos gobiernos progresistas de América Latina, o si por el contrario sólo se traducirá en una aguda crisis de gobernabilidad nacional que se convierta en el eje transversal de la coyuntura política y social durante todo el 2016.

Los escenarios que se plantean a continuación no son fijos, ni homogéneos, podrían caminar en convivencia o en coexistencia, entrelazarse o establecer francas rupturas irremediables.

I

Es cierto que la MUD saco 112 diputados, lo que representa una mayoría calificada de 2/3 que entre otras facultades le permite en el nuevo parlamento: realizar un voto censura al vicepresidente y/o los ministros; sancionar una ley habilitante; activación de un referendo aprobatorio de proyectos de ley o tratados internacionales; calificación de una ley como orgánica; remoción de magistrados del TSJ; designación del poder ciudadano (fiscal, contralor y defensor); designación de rectores del CNE; aprobación de una reforma constitucional y convocar a una Asamblea Constituyente. En palabras claras: trastocar todo el orden político institucional que se ha instaurado en 15 años de gobierno.

Sin embargo, la cuestión es que la MUD, así ratificado durante todas las disputas internas de sus miembros en el contexto de “La Salida”, solamente funge como una maquinaria electoral donde convergen distintos partidos políticos cuya única unidad esta mediada por el hecho de ser opositores al Gobierno Nacional.Pero cuyas posturas ideológicas, programáticas y económicas son diversas. Tan diversas como la cantidad de diputados que sacaron cada una de estas corrientes dentro del parlamento.

¿Efectivamente podrán legislar como bloque hegemónico de 2/3 partes para ejecutar la estructura del proyecto país que plantean o no podrán ponerse de acuerdo más allá de las coyunturas que se vayan presentando?

En este escenario, no se puede subestimar la capacidad de imponer la agenda de partidos radicales, como Vente Venezuela (1 diputado), Alianza Bravo Pueblo (1 diputado) y algunas individualidades de Voluntad Popular (13 diputados). Teniendo en cuenta que con sólo dos diputados que se abstengan de votar, la oposición conglomerada en la MUD perdería la potestad que le otorgan la mayoría calificada de las 2/3 partes en la Asamblea Nacional.

Lo mismo podría ocurrir en caso contrario; es decir, que la propuesta generalizada de la oposición no sea moderada, sino radical. Y partidos de identificación ideológica socialdemócrata o reformista, como el caso de Avanzada Progresista (2 diputados) se abstenga de la votación, sino ceden en las negociaciones internas.

II

Una de las principales banderas políticas y slogan de campaña de la oposición fue el generar lo más pronto posible una Ley de Amnistía para liberar a los que ellos consideran “presos políticos”. Este escenario plantea dos cuestiones fundamentales:

La primera pregunta sería ¿Quiénes entran en esa Ley de Amnistía?

Teniendo en cuenta que el perfil de los detenidos van desde el oportunista Manuel Rosales, que regresó de su exilio dorado en un momento favorable para su partido, hasta el paramilitar confeso Lorent Saleh Gómez. Pasando inevitablemente por las figuras mediáticas más destacadas, miembros de Voluntad Popular y principales promotores de “La Salida” como Daniel Ceballos y Leopoldo López. En última instancia y de manera reciente, no han dudado en saltar los representantes del sabotaje petrolero del año 2002 para ser también incluidos en la lista de los sobreseídos.

La segunda cuestión sería: ¿La coalición unida en las 2/3 partes de la Asamblea Nacional logrará efectivamente ejecutar dicha Ley de Amnistía?

Habría que ver como resulta el enfrentamiento de liderazgo entre un Leopoldo López endiosado por su postura radical ante el Gobierno Nacional y su consecuente cana, y un Capriles Radonski más comedido, quien hoy hace alarde de como la vía electoral logro lo que los de la salida rápida no pudieron. Este último con un capital político directo de su partido de 36 diputados electos en los últimos comicios del 6D.

Los primeros indicios del enfrentamiento entre “el camino” y los “salidores” se sintieron de manera temprana ante la ofensiva directa del diputado Tomas Guanipa (PJ) en contra de la ex diputada y referente de Vente Venezuela: María Corina Machado.

III

Comunicacionalmente, la derecha latinoamericana en sus últimas campañas ha apostado por un discurso desideologizado, basado en el “consenso” y sin contradicciones sociales, reduciendo el partidismo a cambio de la sociedad civil y el voluntariado de las ONG’s.

Tal discurso, que individualiza al votante con el fin de que “el cambio” sea entendido como mejor le parezca, ha creado un alto grado de expectativas en sus electores. El no haber realizado propuestas concretas, con amplia difusión comunicacional, de cómo solventar la crisis económica del país y por el contrario apoyarse en el descontento popular como principal trampolín político, obligará a la oposición venezolana a decidir de manera temprana a que grupos de electores va a complacer. Haciendo notoriamente inviable las políticas del “consenso” que se han empeñado en proponer.

¿Por qué sucede esto?

Porque existe un sector opositor radical que apuesta por el “maduro vete ya” y considera que “el cambio” se trata de tumbar de raíz todas las instituciones políticas del gobierno actual. Otro sector que ve en “el cambio”, las promesas de no más colas, de conseguir los productos y poder paliar de manera efectiva la inflación a la que estamos sometidos. Un sector privado que ve en “el cambio” la posibilidad de darle retroceso total a la LOTT por considerar, increíblemente, que esta no puede beneficiar al trabajador. Y un sector que generalmente es progobierno, que habiendo votado directamente por la oposición o aplicando el castigo del voto nulo, considera que quizás una nueva Asamblea Nacional puede solventar algunas de las crisis estructurales por las cuales atraviesa la economía nacional.

La cuestión está, en que como toda sociedad heterogénea, donde existen clases, motivaciones y contradicciones, si se complace los intereses radicales del sector privado, perderían rápidamente el capital político descontento con el proyecto del gobierno que los podría llevar a victorias futuras. Si por el contrario, deciden continuar de manera considerable las políticas sociales del Estado, se arriesgan a conseguir la ruptura con los grupos radicales; que tienden a ser minoritarios en cantidad de votos, pero que representan la fuerza de choque a la hora de cualquier movilización.

En todo caso, el equilibrio político de este espacio estará mediado por las negociaciones que se den en el primer escenario que hemos planteado en este artículo. De cualquier forma, mientras exista la posibilidad de que el descontento del elector por no ver “el cambio” inmediato crezca, la oposición venezolana tendrá que sacrificar las discusiones estructurales por las coyunturales, lo que al mediano y largo plazo puede significar la recuperación del capital político por parte del Proyecto Bolivariano.

IV

Lo anteriormente descrito, es decir, la problemática de a qué sector político complacerá la oposición venezolana en el plano inmediato, se traducirá, al menos a nivel político en los siguientes escenarios:

El escenario radical de la salida apresurada.

Podría hacerse apostando al referendo revocatorio; a la remoción de sus cargos de todos los Poderes Públicos; a la remoción de los presidentes del CNE o a la fórmula del “golpe parlamentario”. Por separado o todas juntas a la vez. Esto implicaría enfrentarse al costo de oportunidad social planteado anteriormente, así como la crisis de liderazgos hegemónicos dentro de la oposición, entre la visión del radicalismo y la visión progresiva y positivista del cambio.

Intentar coronar la hegemonía política en el territorio venezolano en las próximas elecciones de alcaldía y gobernación.

Este escenario político sólo tendría sentido si logran ejecutar de manera correcta sus planes estructurales de proyecto país desde la nueva Asamblea Nacional de forma tal que no se reduzca el capital político recién obtenido. A la par, implica que la Revolución Bolivariana tendría espacios donde mejorar los errores cometidos, dando la oportunidad de recuperar el apoyo popular en las próximas elecciones.

Se trancó el juego

Una tercera posibilidad lamentable para el sistema político venezolano, es que no existan políticas correctas de la oposición y de igual forma el gobierno tampoco logre recuperarse de las desviaciones internas, generando una cosmovisión de la antipolítica y una crisis de representatividad de partidos para los futuros electores.

V

¿La acostumbrada oposición logrará hacer de manera efectiva la transición de ser Estado?

Es decir, de asumir la responsabilidad que esto implica y de tener la capacidad de cumplir las promesas y eslogan de campañas, a la vez de hacer ver que tenían pruebas cuando hablaban de “presupuestos de la nación ineficientes” o contrario a eso, se encontrarán con irreducibles costos de oportunidad en la asignación de partidas presupuestarias a los distintos ministerios y organismos universitarios (recordando que estos últimos han fungido como una de sus principales fuentes de apoyo político en los últimos 15 años).

Este escenario, haría ver la demagogia campante de las críticas al gobierno de los últimos años y comprometería gravemente la posibilidad del voto a su favor en situaciones futuras.

De igual forma, ser Estado, implica tener responsabilidad directa en ciertas situaciones.

¿Está capacitada la oposición venezolana para asumir con madures esta tarea? O ¿se perfilarían al revanchismo directo de la negación de los recursos sin motivos reales más allá que sean para el proyecto político del Gobierno Nacional?

Esto último generaría una grave crisis de gobernabilidad en el país, donde el más afectado sería el ciudadano común que no está inmiscuido en las elites políticas del poder.

Lo que podemos prever de esto, es que si bien todavía no han asumido los cargos, ya existen diputados electos que se alejan de las posibilidades de realizar las promesas que hicieron, trasladando sus responsabilidades legislativas a un mero acto de “hacer presión” al ejecutivo.

VI

Falta un escenario, que es mucho más complejo y es el ámbito geopolítico de la relación de fuerzas entre los bloques de poder hegemónicos en América Latina. Por un lado, tenemos los vestigios imperiales del ALCA que aun rondan nuestros territorios enarbolados en los TLC de Colombia, Chile, México y Perú con el gobierno de los Estados Unidos. Por otro lado, tenemos todo el entramado del mundo multipolar que ha construido la Revolución Bolivariana en el continente: ALBA, ALBA-TCP, UNASUR, PETROCARIBE y la CELAC.

Recientemente la conquista en la República Argentina por parte del liberal conservador Mauricio Macri, revestido en una propuesta desideologizada muy parecida a la que la oposición ha planteado en nuestro territorio, puede implicar un franco retroceso de las políticas regionales de integración soberana si encuentran apoyo en la nueva Asamblea Nacional. Situación que ya ha sido notoria dada la presencia de individualidades relevantes de Voluntad Popular durante la campaña electoral de la derecha argentina.

Lo complejo del panorama geopolítico regional, es que trasciende en gran medida las políticas internas aplicadas, tanto a nivel discursivo como a nivel programático.

Entonces ¿tendremos una oposición que sepa manejarse con mano zurda en la integración regional? O por el contrario ¿radicalizaran su campaña de deslegitimación internacional del Gobierno Nacional a pesar de desmontarse la matriz del fraude electoral?

En este aspecto no puede quedar duda que intentarán radicalizar sus intenciones de desintegración regional apostadas en el marco del mundo pluripolar. Todos sabemos que sus aliados internacionales, en su mayoría expresidentes de la derecha latinoamericana apuestan a una integración que tenga el perfil de la extinta ALCA. Buscar el apoyo constante en la OEA en vez de la CELAC y su reiterado discurso en contra de PETROCARIBE y el ALBA, potencia este escenario de retroceso soberano en la región.

Las “águilas” de la libertad económica, convertidas en buitres, ya han olfateado su parte de “el cambio” en la región. Es por ello que recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha realizado un cambio sustancial en sus políticas de préstamos; en lo que se puede interpretar como una declaración de guerra económica directa a los países emergentes del BRICS. Este cambio consiste en la posibilidad de que el FMI les otorgue créditos a países en caso de impago de su deuda soberana a economías y organismos que no se encuentren en la “zona del dólar”. Hay que recordar que en el último préstamo de la República de China al gobierno venezolano, los asiáticos fueron muy enfáticos en que en caso de una transición en el gobierno, se le tenía que garantizar de igual forma el pago de su deuda, sin embargo, el FMI habré las puertas a cualquier oposición prodólar de lanzarse la aventura descabellada del impago de la deuda soberana.Matriz que supo ser muy bien posicionada en los últimos meses del año en curso.

Conclusión

Estos son algunos de los escenarios complejos a los que se tendrán que enfrentar la nueva Asamblea Nacional; la solución efectiva de los distintos costos de oportunidad y arreglos políticos internos que logre la coalición opositora definirá en gran medida si existirá o no una crisis de gobernabilidad en el corto plazo.

Los políticos que se han empeñado en construir sus propuestas en base al descontento popular, pero sin generar propuestas concretas o en un consenso político-social, obviando las claras contradicciones que existen en toda sociedad, tendrán que afrontar tempranamente la decisión de escoger al electorado que buscan complacer.

Y las grandes expectativas de los electores que votaron por un cambio inmediato o como mínimo sustancial, se verán trastocadas de manera considerable; lo que generara dos posibles fenómenos: el regreso del apoyo popular al Gobierno Nacional en los venideros escenarios o la desmovilización política estructural. Que en cualquier caso representará la pérdida del capital político recién obtenido por la oposición venezolana.