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Nov

El hilo del poder: Torino Capital

Transcurría la década del 60’ y Gumersindo Rodríguez en un acalorado discurso desde el marxismo-leninismo fomentaba la creación del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). 15 años después, Gumersindo no sólo estaría de nuevo en Acción Democrática, sino que sería uno de los hombres principales de Carlos Andrés Pérez (CAP), además de un agente del grupo que Luis Piñerúa Ordaz inmortalizaría en el congreso bajo el mote de “Los doce apóstoles”.

“Los doce apóstoles” eran un grupo de la burguesía emergente de los años 70’, cuyo proceso de acumulación estaba estrechamente ligado al peculado y al rapto de los ingresos petroleros a través de sendas conexiones políticas con el poder. En este sentido, el rol de Gumersindo Rodríguez como cuadro técnico emergente de CAP fue fundamental en la planificación de la política económica de la Gran Venezuela.

Eran años de conflictos interburgueses: los Tinoco, Arria y Cisneros, no se entendían con los Mendoza, Machado y Zuloaga, unos eran de Pérez y otros eran de Barrios, otros, en cambio, hábilmente estaban con el mejor postor. El flujo de renta se había magnificado a niveles nunca antes vistos y la disputa por su captación se hacía sentir.

Hoy, cuando la renta muestra una fuerte contracción después de un período inusitado de auge, los conflictos por acaparar su captación se vuelven a ver con claridad. En este escenario, existe otro Rodríguez que se sabe manejar muy bien en las aguas, siempre complejas, del poder venezolano. Hablamos de Francisco Rodríguez, hijo de Gumersindo.

Francisco, economista de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y doctorado en economía en Harvard, durante el 2002 se desempeñó en la oficina de presupuesto de la Asamblea Nacional. En la actualidad y desde el año 2016, lo hace como economista jefe del banco de inversión Torino Capital.

A partir de ese momento, la firma empezará a consolidarse como fuente de información y consulta de asesores y decisores en el país.

Por su parte, el presidente de Torino Capital, el también venezolano Víctor Sierra, hijo de un importante abogado cercano a la Cadena Capriles, cuenta con un amplio currículo de más de 20 años de experiencia en mercados financieros, sin embargo, recientemente también incursionó en el escenario político al ser parte del equipo asesor del Comité de Finanzas y de América Latina de Hillary Clinton durante su última campaña presidencial.

En este sentido, al ser preguntado por la postura de Clinton en cuanto a la región en una entrevista publicada por el diario El Nacional en 2016, Sierra aseguró que “el subdirector adjunto de política del Departamento de Estado, Tom Shannon, estuvo en Venezuela e hizo votos por el diálogo y elecciones justas”.

Hay que recordar que Shannon laboró como Consejero Político de la Embajada de los Estados Unidos en Caracas entre el año 1996 y 1999. Más recientemente, Shannon ha jugado un papel fundamental en el escenario del diálogo nacional, por lo que se reunió dos veces con el presidente Nicolás Maduro entre 2015 y 2016, con Diosdado Cabello y Delcy Rodríguez en Haití en el año 2015 y con Samuel Moncada en Nueva York a mediados de julio del 2017.

En este aspecto, es importante destacar que diversos medios de comunicación hicieron saber que Shannon, en su rol de subsecretario de asuntos políticos de Estados Unidos, intentó evitar hasta el último momento que el presidente Donald Trump firmara el decreto presidencial que establecía sanciones contra Venezuela, este pulso lo perdería Shannon con el senador del estado de Florida, Marco Rubio, quien logró imponer las sanciones fuertemente coercitivas.

En esta línea, hay que mencionar que Francisco Rodríguez desde un primer momento fijó una postura negativa en contra de las sanciones y aseguró que “a pesar de que la finalidad de las sanciones es presionar para lograr un cambio político, el resultado podría ser más bien un empeoramiento de la frágil situación social del país”.

Tendencia parecida a la de Shannon, que contrario a las sanciones, abogaba por mejorar el diálogo con Caracas.

También habría que indicar que Francisco Rodríguez y Torino Capital, han sido de manera constante muy “optimistas” en cuanto a la economía venezolana se refiere. Las cifras de inflación de Torino Capital, por ejemplo, tienden a ser bastante conservadoras en comparación a otros grupos de economistas.

Incluso, Rodríguez llegó a pronosticar en noviembre del 2016 que Venezuela podría crecer entre 6% o 7% durante el 2017, y que la inflación contrario a llegar a los niveles actuales, disminuiría hasta 270%. Pronóstico que ha sido vilmente destruído por la fuerza de los hechos.

Si analizamos esta situación en profundidad, podremos notar que los agentes que orbitan en torno a Torino Capital cumplen con los requisitos de todo grupo de presión: habilidad en el campo de la política exterior, ser aceptados en el mundo de la banca, Wall Street, un sector de Washington y representar al menos una de las prestigiosas Escuelas de la Ivy League.

Por todo lo anterior, tendríamos que considerar que Torino Capital no cumple una función exclusivamente operativa ni neutral en el ejercicio de la información política y financiera, sino una función más importante: la de ser bisagra y canal de comunicación entre los grupos de poder que están en Caracas, New York y Washington D.C.

 

*Artículo publicado en Revista Florencia el 24/11/17.