05
Mar

¿Qué podemos esperar de la candidatura de Henri Falcón?

En una entrega anterior, habíamos advertido que el único acuerdo posible entre un régimen híbrido y una oposición encausada en el camino democrático, era el que facilitara las reglas de juego para solventar el conflicto político, y que además, dicho acuerdo tenía que ser suscrito únicamente entre actores relevantes que formaran parte de una coalición ganadora mínima ¿El acuerdo firmado el 1 de marzo alcanza estos objetivos?

Coalición ganadora mínima y punto crítico de decisión

En primer lugar, podemos observar que se trata de un acuerdo alcanzado entre el candidato del Gobierno, y un candidato de la oposición representante de partidos minoritarios como Avanzada Progresista, MAS y COPEI.

Es cierto, que en política no quedan espacios vacíos, por lo que la ausencia en la oferta electoral de los partidos más consolidados de la oposición venezolana, no anula la necesidad del elector opositor de expresar a través del voto sus necesidades insatisfechas.

Sin embargo, este pareciera ser el único factor al que apelan estas organizaciones, que si bien no es un elemento menor, hay que destacar que por méritos propios, estos partidos no parecen tener la solidez organizativa para realizar una amplia movilización política sobre las bases opositoras que en términos globales nunca han estado afiliadas a las propuestas programáticas que ellos expresan.

En este sentido, parecen ser partidos que si bien alcanzaron a firmar un acuerdo político que concede algunas garantías electorales de parte del poder constituido, lo que los hace ser reconocidos de facto por el poder hegemónico, la realidad es que no tienen la fuerza suficiente para garantizar el cumplimiento de este acuerdo en un escenario de alta conflictividad:

No controlan la movilización efectiva de su base electoral, no mantienen una relación de cooperación con los actores relevantes dentro de la oposición venezolana, no han ganado el apoyo del empresariado nacional y no cuentan con los factores eclesiásticos tradicionales por más que el partido socialcristiano forma parte de la alianza electoral.

En otras palabras, estamos ante el cascarón de una representación opositora, una candidatura simbólica que no aglutina las fuerzas sociales que dice representar, es decir, no estamos ante la presencia de una coalición mínima ganadora.

Geopolítica de la deuda

Sin embargo, alrededor de la candidatura de Henri Falcón ha aparecido un actor relevante en el ámbito económico nacional e internacional. Hablamos del economista venezolano y representante de Torino Capital, Francisco Rodríguez.

Torino y Rodríguez, que en sus análisis habían sido hasta ahora bastantes indulgentes con el Gobierno Nacional en torno a la situación macroeconómica que a traviesa el país, desde enero de este año comenzaron a apretar las clavijas de sus informes, en primera instancia actualizando la cifra de inflación estimada por la institución para el cierre del año 2017 y después, de manera personal, Francisco apuntaría sus análisis de manera directa a través de sus artículos ¿Cómo moviliza votos el chavismo? Y ¿Por qué Venezuela debería contemplar la dolarización?, este último donde asegura que “cualquier esperanza de que la administración de Nicolás Maduro pudiese llevar adelante un plan de estabilización macroeconómica coherente fue descartada hace mucho tiempo”.

Siendo Torino Capital un agente intermediario del intercambio de información entre el Gobierno Nacional y un sector de Wall Street, el mensaje con la decisión de Rodríguez, parece ser que los tenedores de los bonos de la deuda descifraron el juego del Gobierno y no están dispuestos a tolerarlo.

Llegado a este punto cabe hacernos las siguientes preguntas:

¿Qué ha garantizado Falcón a estos Lobbies y si este candidato apoya la propuesta de dolarización realizada por el nuevo jefe de su equipo económico?

La política no muere

El ejercicio de la política en el país seguirá vigente, con las limitantes y oportunidades del caso, aún después de las elecciones presidenciales e independientemente del candidato que gane. Es por ello que algunos partidos de oposición insisten en mantener de manera unilateral relaciones mixtas o relaciones de conflicto no antagónico con el Gobierno Nacional.

En este sentido, el partido Acción Democrática a pesar de las contradicciones de intereses que muestra en su praxis política al no presentarse para las elecciones presidenciales después de haberlo hecho en las de gobernaciones, hará vida política en el próximo período por contar con la presencia de cuatro gobernadores electos y juramentados ante la Asamblea Nacional Constituyente.

Es por ello que la candidatura de Falcón, si bien hasta ahora parece ser una candidatura meramente simbólica que no aglutina las fuerzas sociales que dice representar y por ello no tiene posibilidades de triunfo, su participación en estas elecciones puede permitirle tejer redes con las bases políticas y captar cuadros medios de otras organizaciones que han decidido no participar para de esta manera posicionarse como una de las figuras políticas relevantes de la oposición democrática para los próximos años.

 

*Artículo publicado en Revista Florencia el 5/3/18