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Dic

El futuro de la izquierda democrática en Venezuela

Las razones para la existencia de la izquierda democrática en Venezuela, más allá de la terrible hegemonización del significante de “izquierda” por parte del Gobierno Nacional, siguen más vigentes que nunca: la desigualdad social creciente en el país y la depauperación abrumadora de las grandes mayorías de la población son una muestra tangible de ello.

Sin embargo, sus principales expresiones políticas, que a nuestro juicio son tres: el repliegue, el chavismo en su vertiente democrática y la socialdemocracia, aparecen en el tablero de manera inconexa. Las diferencias entre los medios y los fines, las formas y el fondo que justifican la manera de accionar y el objetivo de la acción, así lo determinan.

Para los desenlaces de nuestro análisis, vamos a tratar estas tres expresiones de la izquierda democrática en Venezuela bajo la caracterización de tipos ideales. Es decir, bajo un “tipo puro” que nos facilite identificar sus principales motivaciones y maneras de actuar, de manera ideal y por tanto, no necesariamente fehaciente en su totalidad, en la realidad.

Además, hemos de advertir, que estas tres expresiones, no pretenden en ningún momento totalizar las posibilidades políticas de la izquierda democrática nacional. Sin embargo, a nuestro juicio, son las más representativas.

La acción de repliegue de la izquierda democrática en Venezuela

Esta expresión, bajo la concepción de su tipo ideal, es una actitud de repliegue de la izquierda a los confines de las actividades cotidianas ante el fracaso o la decepción de la política real.[1]

No representa una lógica necesariamente negativa de rechazo, sino más bien una actitud esquiva ante la política, que caracteriza la decisión de alejarse o simplemente no participar de la actividad política, con el agregado de que en este caso, el alejamiento no responde a ningún objetivo estratégico, sino más bien a una decisión plagada por la misma incertidumbre que atiende el día a día de la realidad de nuestro país.

En una época de crisis como la actual, muchos de los sujetos que “caen” en el “repliegue” no estratégico, son dirigidos allá de manera obligatoria por las circunstancias. Se vuelve indispensable la satisfacción mínima de las necesidades materiales de existencia. Se existe y luego se piensa.

Mientras exista ese repliegue extremo, insistimos, en la mayoría de los casos dados de manera obligatoria, las posibilidades políticas de la izquierda democrática en Venezuela refugiada en el ensimismamiento de esta vertiente son nulas. Los sujetos del “repliegue” terminan por convertirse en “intelectuales” ordinarios, filósofos del día a día, obligatoriamente inorgánicos.

Los retos para salir del “repliegue” resultan evidentes. ¿A qué opción política se pliega la izquierda democrática en este escenario? ¿Cómo volver a la actividad política cuando tus condiciones materiales de existencia cubren, en el mejor de los casos, lo suficiente no para vivir sino para sobrevivir?

El Chavismo en su vertiente democrática

A nuestro juicio, el chavismo como corriente política, la cual prometía ser una corriente histórica en algún momento, terminó en la desaparición “prematura” del movimiento.

Sin embargo, eso no significa que no existan agrupaciones políticas que bajo el ideario de una izquierda democrática, sigan evocando la figura de Hugo Chávez para aglutinar las demandas insatisfechas de la población. Como el lector supondrá, esto significa, además, que la mayoría de los agentes de la izquierda democrática en Venezuela aglutinados bajo el chavismo son partidarios de una lógica populista.

Para nosotros, en el contexto país, la aparición de una nueva “ruptura populista” no significa necesariamente un evento negativo. Esta lógica cuenta a su favor con la ineficacia, cuando no, la inexistencia de las instituciones. Lo que fomenta la insatisfacción de las demandas de las grandes mayorías de la población, que hoy flotantes, se encuentran a la espera del discurso político que las represente y les otorgue legitimidad.

Sin embargo, hay que advertir que la izquierda democrática en Venezuela agrupada bajo la figura de Chávez se enfrenta a desafíos titánicos:

En el caso de no utilizar a Chávez como significante vacío, es decir, de desmarcarse de una lógica populista, se enfrenta al reto de definir de manera crítica con 20 años de experiencia política en el poder a cuestas, los contenidos, medios y fines, del programa de la “izquierda democrática chavista” y cómo estos se encuentran, no solamente vigentes en la actualidad, sino desmarcados de la gestión de gobierno de Nicolás Maduro.

No menos complejo resulta sugerir a Chávez como significante vacío[2]. En primer lugar, porque los significantes vacíos no controlan las demandas que ingresan a la cadena equivalencial. En segundo término, porque en caso de tener éxito, en la medida que la cadena gana en extensión, pierde en intensidad. Lo que deviene inevitablemente en la “perversión” del sujeto histórico y los objetivos a alcanzar, volviéndolos cuando mínimo, difusos.

Por último, el principal reto que enfrenta la izquierda democrática en Venezuela que aún se aglutina en torno a la figura de Cháveztanto en la corriente populista como en la no populista, es el de anunciar no solo de manera simbólica, sino práctica, la ruptura radical y definitiva con respecto a las élites políticas en el poder. Las cuales se encuentran enquistadas de manera evidente tanto en la cúpula del partido, como en torno a la presidencia de Nicolás Maduro.[3]

La izquierda democrática y la socialdemocracia

Para nosotros, la socialdemocracia, entendida como una izquierda moderada que mantiene una relación histórica de contingencia con el liberalismo, pero asumiendo que es imposible cumplir los postulados de aquel con grandes dosis de desigualdad, también representa una de las vertientes de la izquierda democrática en Venezuela.

La socialdemocracia en el país o más propiamente los partidos tradicionalmente socialdemócratas, siempre se han ubicado del otro lado de la calle del chavismo. Sin embargo, de manera general, sus posturas se caracterizan por querer establecer unas reglas de juego claras, que los ubiquen como adversarios en un mismo tablero político y nunca en una relación agonal de juego suma cero.

Hoy cuando mundialmente parece estarse quebrando la relación de contingencia histórica entre el liberalismo y la democracia, la socialdemocracia parece encontrarse perdida y sin un rumbo político definido. En nuestro país esto no resulta distinto, con el agravante que la socialdemocracia nacional mantiene una relación mixta con una derecha de rasgos facistoides. Relación que funciona como “ancla” y la arrastra, por acción u omisión, a posturas y postulados cada vez más alejados de la función democratizadora de sus orígenes.

En este sentido, la izquierda democrática en Venezuela asociada a la socialdemocracia presenta diversos retos:

En primer lugar, así como la izquierda democrática asociada al chavismo tiene que romper, obligatoria y definitivamente, con la gestión de gobierno de Nicolás Maduro. La izquierda democrática representada en la socialdemocracia tradicional, tiene que romper, de manera definitiva e irreversible con los representantes de una derecha irracional y totalitaria si pretende no dejarse arrastrar por ella y salvaguardar sus postulados democráticos.

Al salvar sus postulados democráticos, esta corriente política tendrá frente a sí la oportunidad de lo político. La oportunidad de retomar la empatía y volver a conectarse con las grandes mayorías depauperadas del país. Las cuales se encuentran a la espera de una opción política que represente sus demandas contra una elite indolente e incapaz.

Rupturas y contingencias: ¿Existe la posibilidad de una opción política unificada de la izquierda democrática en Venezuela?

El mundo entero experimenta una crisis del sistema democrático-liberal. En Venezuela esto no resulta distinto. Frente a nuestros ojos ocurre la ruptura evidente, manifestada en la oposición política, de esta contingencia histórica donde el liberalismo, ha partido irremediablemente por su lado alejándose de cualquier opción democrática. Pero hay más, ya que en Venezuela también asistimos a la consolidación de un gobierno autoritario, que ya no se encuentra a la “deriva” sino que ha trazado un rumbo definitivo en la senda autocrática.

En este escenario se abre la posibilidad de nuevas contingencias históricas, donde la socialdemocracia desprendida del ancla de la derecha antidemocrática, y la izquierda democrática aglutinada en un inicio bajo el chavismo, desprendida de manera definitiva del régimen autoritario, puedan articular nuevas posibilidades.

Las tensiones no son menores. El sacrificio de una, debería ser correspondido por el sacrifico de la otra. La separación de ambos extremos, más que necesaria por motivos éticos, debería ser acompañada del objetivo estratégico común. Única garantía de que no queden excluidas como dos pequeñas minorías en la vorágine ocasionada por un gobierno autoritario y una derecha de rasgos facistoides.

Esto implica, por supuesto, un amplio debate sobre los medios y los fines del ejercicio político de la izquierda democrática en Venezuela.

En todo caso, el resurgimiento de una izquierda democrática en Venezuela no apuntaría a ser una “propuesta de centro” que busque mediar entre dos radicalismos opuestos. La izquierda democrática en Venezuela se tiene que, necesariamente, erigir como la representación política de la democracia ante la barbarie de un gobierno autoritario y una oposición imperialista y antidemocrática.

A su vez, la izquierda democrática en Venezuela tiene que ser quien les dé, no solamente voz, sino legitimidad, a las demandas de las grandes mayorías depauperadas que hoy han sido desamparadas por una élite política indolente e incapaz y una oposición que abandonó cualquier intención política en el país.

En conclusión, la izquierda democrática en Venezuela tiene que ser hoy quien represente a las grandes mayorías del país con un discurso político realista y un plan de acción que muestre un camino posible para lograr un gobierno de transición que satisfaga las condiciones materiales de la población y brinde la mayor suma de felicidad posible a su pueblo.

 

[1] En El momento de lo político habíamos hablado del repliegue del ejercicio político en el campo liberal. Tenemos que aclarar que si bien ambas acciones se caracterizan por un “repliegue”, a nuestro juicio no se expresan de la misma manera. En el caso del campo liberal, el “repliegue” se debe a la imposibilidad “política” debido al cierre de las instituciones y a la huida de lo “político” para entregarse totalmente a la tecnocracia del mercado. En el caso del campo democrático, si bien sufre el mismo cierre de la posibilidad “política”, el campo de lo “político” se abre, pero en este caso, el sujeto no penetra por la imposibilidad de reproducir sus condiciones materiales de existencia.

[2] Es importante aclarar que un significante vacío no está “vaciado” de contenidos. Al contrario, cuenta con un contenido, pero no determinado por su significado sino por la cadena equivalencia de demandas que representa.

[3] La convivencia entre los movimientos de base, la izquierda democrática y las élites políticas en el poder, las hemos tocado antes en El Gobierno no es de izquierda pero… y en ¿Cuál es el pacto social que ofrece la constituyente?

 

*Artículo publicado en Revista Florencia el 15/12/18


Referencias 

  • Bobbio, N. (2015). Derecha e izquierda. Titivillus.
  • Gramsci, A. (2007). Antología. Selección, traducción y notas de Manuel Sacristán. Siglo Veintiuno Editores.
  • Laclau, E. (2014). La razón populista. Fondo de Cultura Económica.
  • Laclau, E (2006). La deriva populista y la centroizquierda latinoamericana. Nueva Sociedad.
  • Ramos, A. (2014). Democracia y conflicto en contextos pluralistas: entrevista con Chantal Mouffe. Histórica, Ciências, Saúde-Manguinhos, Río de Janeiro, v. 21, n.2, abr-jun. 2004, p. 749-763.
  • Rey, J. (1998). Problemas sociopolíticos de América Latina. Universidad Central de Venezuela, Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas.
  • Weber, M. (2012). Economía y sociedad. Fondo de Cultura Económica.