03
May

Ruptura populista en Venezuela: un escenario posible

El término populismo ha sido denostado en el país con cierta ligereza, y si bien se pueden encontrar argumentos “profanos” para la proliferación de esta tendencia, en términos generales muchas veces la crítica no expone motivos válidos más allá de los enteramente axiológicos al momento de descartar la posibilidad real y objetiva de una nueva ruptura populista en Venezuela.

En este sentido, el populismo cómo lógica política incluye modos de articular el campo de lo político que nos permiten pensar en posibles escenarios de transición en el país, en particular gracias a sus postulados asociados a la necesidad de la refundación nacional y la inclusión radical de los actores excluidos.

Por supuesto que este transitar no solo está impregnado de oportunidades, sino también de amenazas que valen la pena mencionar.

Un país carente de instituciones con una institucionalidad perversa

En la vida real es imposible encontrar Estados donde todas las instituciones funcionen a plenitud en su totalidad así como no es posible concebir un Estado Moderno sin instituciones gubernamentales. Lo que podríamos observar sería más bien aproximaciones a una dominación legal-burocrática más o menos eficiente. No obstante, hay que destacar que Venezuela es un caso extremo de crisis institucional.

De esta manera, no es exagerado decir que en Venezuela no existe una sola institución pública que funcione de manera más o menos eficiente. Lo que hace evidente la proliferación de una institucionalidad perversa, caracterizada por una lógica neopatrimonial donde el erario público es manejado como un botín personal por las élites políticas en el poder.

Es este escenario, las grandes mayorías, que no son una construcción arbitraria de la “plebs” sino una evidente mayoría cuantitativa de la población cada vez más depauperada de nuestro país, se encuentra desamparada. Y sus demandas, tan básicas como la necesidad de poder comer tres veces al día, gozar de los servicios primarios, tener trasporte público de calidad o tener acceso a la salud, se encuentran flotantes incapaces de ser atendidas por el sistema institucional actual de manera regular.

En un escenario donde la cadena equivalencial de demandas insatisfechas no solamente podría penetrar en todas las áreas de lo social, sino que además lo haría con particular intensidad ¿Por qué no admitir que una ruptura populista es una de las opciones políticas válidas que se plantea un mecanismo de unificación de las demandas de los actores que son radicalmente excluidos por el sistema vigente?

La defensa ficticia de la institucionalidad liberal

El argumento más recurrente ejercido desde el campo de los detractores del populismo es que está lógica política es anti-institucional. Lo que hace que desde el campo liberal se hable de los peligros que una ruptura populista representa a las instituciones liberales-democráticas del país.

En primer lugar, no estamos de acuerdos con respecto a la idea de que ruptura populista y transición institucional sean elementos antagónicos, aunque así aparezca en las concepciones ideales de populismo de autores destacados como el caso de Ernesto Laclau[1]. Al contrario, cómo lo expresan otros autores afines a la sociología política[2], consideramos que la lógica populista incluye una particular forma de institucionalidad, caracterizada por una “pendulación” entre la inclusión y la exclusión de los actores sociales.

En segundo lugar ¿Cuáles instituciones y cual institucionalidad estaría amenazando una nueva ruptura populista en el país cuando a todas luces la institucionalidad venezolana cada día se acerca más a las tipificadas en los Estados Fallidos?

En este sentido, el argumento de amenaza institucional de la ruptura populista no solamente obvia que contrario a antagonizar con la idea de institucionalidad, el populismo instaura su propia lógica institucional caracterizada por una particular forma de manejar la tensión entre las viejas formas y las nuevas expresiones del proceso transicional. Si no que además, evita reconocer que es imposible mantener la actual institucionalidad venezolana en un supuesto caso de transición política puesto que dicha institucionalidad representa una comunidad muy restringida, caracterizada por los lazos neopatrimoniales ejercidos desde las élites políticas en el poder que dejan sin atención las demandas de las grandes mayorías de la población.

Las amenazas de una nueva ruptura populista

Como hemos mencionado, no coincidimos con la visión de ciertos autores que declaran que el fin inevitable del populismo es la destrucción institucional o en su defecto, la deriva autoritaria. Sin embargo, esto no significa que no existan experiencias históricas populistas que hayan culminado de esa forma.

La cuestión con la institucionalidad instaurada por una ruptura populista es que tiende a ser frágil producto de la inclusión y exclusión continúa de los actores sociales que le es inherente ¿Pero acaso no sería frágil cualquier institucionalidad presentada en un escenario de transición política en Venezuela?

En este campo, el reto que presenta una alternativa populista democrática, es conseguir limitar la construcción de identidades políticas hasta la línea infranqueable de las pretensiones hegemónicas, evitando que la nueva alternativa política alcance la construcción de identidades totales o la fechitización del Estado en la figura de un líder carismático.

Curiosamente, el pluralismo generado de la inclusión y exclusión continua de los actores sociales que tiende a volver inestable hasta cierto punto la institucionalidad posterior a una ruptura populista, es precisamente el elemento garante de que no se cristalicen las identidades totales dentro del movimiento.

Consideraciones finales

Nuestra intención con esta aproximación a la posibilidad de una nueva ruptura populista en Venezuela no es promover esta opción como la única alternativa posible o como el devenir inevitable en un posible escenario de transición política en Venezuela.

No obstante, hay que reconocer que pese a las amenazas que implica la particular tensión a la que es sometida la institucionalidad posterior a una ruptura populista como consecuencia del juego de inclusión y exclusión continua de los actores sociales, esta ruptura se presenta como una de las alternativas posibles en un espacio de transición política en Venezuela gracias a sus postulados de articulación e inclusión radical de los actores excluidos, así como la necesidad de plantear un proyecto fundacional en un escenario como el venezolano, caracterizado por la desaparición casi total de las instituciones y la presencia de una institucionalidad de claros rasgos neopatrimoniales que se encuentra incapacitada para atender las demandas de las grandes mayorías de la población.

 

*Artículo publicado en Revista Florencia el 02/05/19


[1] Véase Laclau, E. La razón populista. Fondo de Cultura Económica.

[2] Se pueden revisar los trabajos de Gerardo Aboy Carlés al respecto de la relación entre populismo e instituciones.