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Ago

Laureano Vallenilla Lanz 100 años después

Hace un siglo ya, cuando en el año 1919 se publicaba la primera edición del libro Cesarismo Democrático. Estudios sobre las bases sociológicas de la constitución efectiva de Venezuela escrito por el sociólogo, historiador y periodista venezolano, Laureano Vallenilla Lanz. Un libro que, como demuestra la investigación realizada por el historiador Nikita Harwich Vallenilla para el prólogo de la edición de 1991 publicada por la Biblioteca Ayacucho, en realidad se trató del cierre de un conjunto de investigaciones que venían siendo construidas y publicadas por el propio Vallenilla Lanz desde hacía algunos años.

Un dato para nada menor que devela que, la obra de Laureano Vallenilla Lanz comienza a ser construida ex ante del arribo de Juan Vicente Gómez al poder, para, posteriormente, encontrar terreno fértil en el avance de la Dictadura considerada como la expresión fáctica de la tesis del Gendarme Necesario. Una tesis que, a posteriori, quizás no ha merecido una justa evaluación sobre la importancia de su formulación en el período acontecido y que vale la pena repasar.

Las particularidades del positivismo venezolano

Cuando analizamos la obra de Laureano Vallenilla Lanz nos resulta fácil identificar algunos trazos gruesos del pensamiento sociológico positivista fundado por Henri de Saint-Simon (1760-1825) y Auguste Comte (1798-1857), especialmente en lo concerniente a la idea general del “orden y el progreso”. No obstante, acerca de la influencia intelectual presente en la obra de Vallenilla Lanz, Harwich Vallenilla advierte que no sería preciso casar de manera rigurosa el pensamiento de este autor con una sola tradición, puesto que, en realidad, la propuesta teórica tanto de Laureano Vallenilla Lanz de manera singular, como de la “Generación Positivista” de forma general, se trató más bien de una forma de análisis ecléctico que no mostraba inconvenientes en fusionar saberes de distintas disciplinas con la intención de poder responder algunas preguntas existenciales sobre nuestra identidad nacional.

En este sentido, el sacerdote católico y Doctor en Ciencias Políticas, Arturo Sosa Abascal[1], nos menciona que, si bien el positivismo venezolano adoptó el nombre de esta corriente europea de pensamiento y, además, asimila algunos de sus postulados más conocidos, lo cierto es que el positivismo venezolano demostró tener rasgos personalizados en la pluma de autores que buscaban comprender el porqué de la ordenación política realmente existente con miras a proponer una forma de organización[2] acertada según estas circunstancias.

El Gendarme Necesario: ¿Propuesta de organización ante la ordenación existente?

Para analizar con rigurosidad la tesis del Gendarme Necesario resulta obligatorio ubicarla en su justo contexto histórico. En principio, para intentar entender las motivaciones y el lugar de enunciación del autor, además, porque Laureano Vallenilla Lanz no habría pretendido la construcción de un gran metarrelato que pudiese servir como guía definitiva de la sociedad venezolana en todo tiempo imaginado. En todo caso, a nuestro juicio, intentó la acción más humilde, pero igualmente ambiciosa, de desmitificar el pasado para entender las causas de la ordenación realmente existente posterior a la ruptura del nexo colonial.

En este aspecto, es importante destacar que la obra de Laureano Vallenilla Lanz, si bien puede ser considerada conservadora, en tanto la adherencia de la tradición positivista al rechazo de los avances “revolucionarios” de la sociedad, no resulta una obra reaccionaria; entendiendo que sus análisis sobre la “anarquía disgregadora” ocurrida tras la ruptura del orden colonial, no proponen recomponer el vínculo con España, sino identificar las motivaciones de tal ruptura y las consecuencias heredadas de la misma.

¿Superación del “positivismo” u olvido intencionado?

Aunque las primeras hipótesis políticas de Saint Simon y Comte hayan sido consideradas conservadoras y a la postre superadas o desmentidas con el avance de la historia, nadie se ha atrevido a negarles el título de ser los “padres fundadores” de la sociología moderna. ¿Por qué entonces a los autores positivistas venezolanos de principios de siglo XX se les tiende considerar como simples apéndices asalariados del régimen gomecista, negando sus aportaciones teóricas en la construcción de la historia y la identidad nacional? Al respecto, vale la pena hacerse otra pregunta: ¿El rechazo -a veces la simple invisibilización- de la obra de Laureano Vallenilla Lanz se corresponde con la superación razonada de sus postulados o a un olvido intencional e intencionado de sus escritos?

Lo cierto es que, como lo advirtieran los investigadores Arturo Sosa Abascal y Nikita Harwich Vallenilla en las décadas 80’ y 90’ del siglo pasado, posterior a la caída del gomecismo existió en la clase política y en la academia venezolana, cierto velo ideológico que habría impedido estudiar este período a profundidad. Reservando las “letras” al análisis de las sombras de la dictadura; negando o simplemente invisibilizando las “luces” del desarrollo teórico-intelectual de este período.

Ahora ¿es acaso posible separar la actividad intelectual de la vida pública? Resulta una pregunta espinosa. Sin embargo, aun si se resolviera bajo una negativa, sería deshonesto despachar a priori los ricos aportes teóricos hacia la constitución de la historia y la identidad nacional realizada por Laureano Vallenilla Lanz, basándose en una argumentación ad-hominen más o menos interesada y más o menos desinformada de lo propiamente dicho por el autor.

¿Qué tiene para ofrecernos Laureano Vallenilla Lanz hoy?

En nuestra opinión, la obra de Laureano Vallenilla Lanz es un tratado histórico y sociológico de suma importancia para entender el contexto nacional de la Venezuela de principios de siglo XX. Así, acercarnos a ella desprovistos de los velos ideológicos sancionatorios contra la dictadura gomecista nos puede impulsar a comprender las preocupaciones de una élite que veía con inquietud su propia incapacidad para estabilizar la República tras la ruptura del nexo colonial.

Asimismo, además de ayudarnos a comprender con mayor profundidad las motivaciones detrás de la creación de la tesis del Gendarme Necesario, la cual habría terminado por alimentar la hipótesis acerca de la necesidad de la dictadura gomecista; de la obra de Laureano Vallenilla Lanz es necesario rescatar un elemento que, por encontrarse solo de manera indirecta, suele ser ignorado: claro que nos referimos a sus aportes en la construcción de la identidad nacional en una etapa todavía temprana de la República que apenas veía nacer las bases del Estado moderno.

De esta forma, si bien las tesis políticas de Laureano Vallenilla Lanz en la actualidad podrían servir solo para analizar el contexto histórico en que han sido formuladas; sus hipótesis sobre las expresiones de la identidad nacional parecen, en cambio, continuar vigentes como uno de los relatos existentes sobre la venezolanidad.


[1] Al respecto se puede revisar el siguiente texto: Sosa, A. (1983). El pensamiento político positivista y el gomecismo. Congreso de la República.

[2] Para profundizar sobre los conceptos de “ordenación” y organización” se recomienda la lectura del cuaderno de Manuel García-Pelayo (2011) titulado Orden, Ordenación y Organización.

*Artículo publicado en Revista Florencia el 5/8/2020

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